Camelia, desde los 5 años se dedica a la pisca de chile

GRAL. TERÁN.-  Entre las ramas y espinas del monte, Amelia Hernández mejor conocida como “Camelia”, ha hecho de la pisca de chile silvestre no solo una tradición, sino un medio de vida.

Desde los 5 años se dedica a recolectar el apreciado chile del monte, también las mahuacatas, nopales, actividad que aprendió de su Padre, aunque llena de sabor y cultura no está exenta de riesgos de encontrarse con una víbora de cascabel.

“Hay que andar con cuidado, porque a veces entre las matas hay víboras de cascabel”, relata Camelia, quien con valentía y experiencia recorre los parajes desde tempranas horas de la mañana, con el objetivo de encontrar el picante fruto que crece de forma natural en los alrededores.

Camelia, narra que esta planta no crece en cualquier lugar, la semilla de chile del monte deberá ser evacuada por un pajarillo que previamente se alimentó de la planta, para que pueda nacer de nuevo en algún sitio de los extensos montes de la región.

Si el recolector del preciado chile del monte va con suerte y no se topa en el camino con una víbora, de igual forma será un trabajo duro, caminar entre el monte cerrado, abriéndose paso bajo el calor abrazador y avanzando sin saber si en realidad encontrará una frondosa mata del codiciado chile.

Por ello, hay que tomar conciencia, no solo al pagar el precio del “chile del monte”, si no el de saber las consecuencias que conlleva querer disfrutar de esta “fruta”, también denominada “chile piquín”.

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